EL CAMAROTE 58


EL CAMAROTE 58
Libros y Tebeos, Cine y Televisión, Juegos Virtualaes y de Sobremesa...
Ciencia-ficción, Fantasía y Terror, Historia y Misterio...

Recordando uno de los últimos programas de El Camarote 58...

Aquí os dejo uno de los últimos programas de la tercera temporada de El Camarote 58. Daqui y yo, mano a mano, dúo azote de extraterrestres, sacando los colores a todos esos canallas verdes y cabezudos que, desde tiempos inmemoriales, están empeñados de invadir.. Estados Unidos. ...

El Infierno Azul

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Los proyectos de El Camarote 58 se ponen en marcha, señoras y caballeros.


Y empezamos adelantándoles una imagen -no definitiva- de la portada de «El Infierno Azul», un ¿Libro? de El Camarote 58, en el que se mezclan infectados, escenarios poscataclísmicos y extraterrestres.
Una historia trazada con arreglo a perspectivas propias de la novela, la ilustración, el tebeo, la multimedia... Un continente finito para un contenido infinito.
Lo sentimos, pero no sabemos hacer cosas ordinarias.
:D
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En otro orden de cosas -que, en realidad, es el mismo-, decirles que en la segunda quincena de julio retomaremos las emisiones del El Camarote 58.
La fecha exacta está por determinar. De cualquier modo, avisaremos por medio del féisbuc, claro está.
No se pierdan el programa porque:
a) Pasaremos lista.
b) Los que hagan novillos serán mencionados con nombre, apellidos y dénei, y...
c) Se perderán un buen rato con una cuadrilla de chalados, hablando de cualquier cosa menos de lo que ponga en el puñetero guión.
Avisadas están vuesas mercedes.
Hala.
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La Dama y el Dragón

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Título: La Dama y el Dragón
Autora: Gema Bonnín
Edita: Destino (Planeta)
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Verán ustedes, es que dentro de cuatro días cumpliré cincuenta tacos. Y digo esto -no se asusten, que no estoy sufriendo una de esas supuestas crisis del envejecimiento-, no para que vayan preparando el regalo del cumple, sino porque, primero como aficionado al género fantástico de toda la vida -me resulta mucho más fácil enumerar lo que no he leído-, especialista después, miembro de base y cabeza de esta o aquella organización, organizador de convenciones -seis llevo ya en la chepa y no escarmiento-... En fin, que debería estar empezando a volver ya de todo y, en cierto modo, así es. Lo que ocurre es que, cuando uno conoce el paño y lo conoce bien, siempre está a la espera de esos destellos ocasionales que revelan el poder oculto de las letras fantásticas.
Leer teniendo la sensación de haber leído es la cruz de cualquier lector impenitente porque, en realidad, todo relato fantástico -en el sentido más clásico de la expresión- es fruto de la mezcla de unos ingredientes tan intemporales como insoslayables. Es la riqueza del bagaje de los autores, la forma en que combinan esos ingredientes y el punto de cocción que les dan en el caldero de sus buhardillas, lo que determina la aparición del citado «destello».
Tengo por costumbre no hacerme más enemigos que los estrictamente necesarios para darle sal al día a día; de modo que cuando una obra no me gusta no hablo de ella. No la reseño.
Sólo hago una excepción en esta norma: los autores noveles. Y cuando me las veo con una obra de este tipo, le dedico una especial atención porque, a fin de cuentas, estas jóvenes plumas son las varitas mágicas de las que, en el futuro, habrán de surgir esos destellos de grandeza con los que el género se reinventa muy de cuando en cuando.
Dirigirse a un autor o autora novel mediante un manojo de líneas es muy difícil. Es, además, injusto, porque lo que se pone en negro sobre blanco nunca recoge los picos y los valles del lenguaje hablado, ni ese otro lenguaje -el gestual- que aligera o remacha las palabras, según interese o proceda.
De modo que, siempre tiene uno la sensación de haberse dejado en el tintero el punto de cordialidad, de ecuanimidad, de firmeza, necesario según el momento.
Además, cada autor novel es un mundo en sí mismo -como todo hijo de vecino, por otra parte-: los hay de naturaleza abierta, conocedores de sus lógicas limitaciones, ansiosos de aprender y crecer como creadores; y los hay soberbios, pagados de sí mismos y convencidos de que el mundo de las letras estaba esperándoles como agua de mayo.
Y nunca sabes con cual de los dos tipos te la estás jugando.
Más aún„ los autores noveles -en eso tampoco se diferencian del común de los mortales- tienen papás, tíos, profes o conocidos resultones que, a buen seguro, ya les han pintado imágenes amorosamente distorsionadas, aceptables o acertadas de su obra. Todo esto juega a favor o en contra de uno, cuando se dispone a valorar cualquier novela pero, sobre todo, cualquier primera novela.
Cuando, además, los autores son jovencísimos... Que les voy a contar que ustedes no sepan o puedan imaginar.
Y tengo entre manos una de esas obras, la de Gema Bonnín, que reúne todas las particularidades antes citadas: primera novela, autora novel -muchos antes de su primer largo hicieron doscientos cortos- y muy joven.
Así pues, he decidido convertir esta reseña en una carta abierta.
Dicho y hecho:

Gema -espero que no te importe que te tutee- me ha gustado tu primera novela.
No voy a decirte que es una novela perfecta, porque, en primer lugar, sería falso; y en segundo, indeseable. Si «La Dama y el Dragón» fuese perfecta, sería tu primera y última novela creativa y honesta, porque tras la perfección sólo queda la cuesta abajo.
La perfección, Gema. no existe. Afortunadamente. Y los autores se apagan cuando creen haberla alcanzado. No te puedes hacer una idea de cuantos muertos vivientes siguen escribiendo pese a que no tienen ya nada que contar, y cuantos lectores consumen una y otra vez exactamente la misma novela con el título cambiado, dejándose llevar por la inercia de una rúbrica con fama, sea merecida o inmerecida.
Y eso, que es una verdad como un castillo en el terreno de las letras fantásticas internacionales, vale también para el mucho más reducido ámbito de las españolas.
Lo importante de tu obra, de tu primera novela, es todo lo que se insinúa tras lo legible, tras lo visible, sin desmerecer el modo en que has combinado los ingredientes, y el punto de cocción que les has dado.
Tus páginas lucen una ingenuidad que no faltará quien te aconseje que superes y que yo, personalmente, te recomiendo que atesores. Lo tuyo es la literatura juvenil, y la buena literatura para jóvenes es, en realidad, literatura para jóvenes de espíritu y, por lo tanto, no sólo apta sino aconsejable para todas las edades.
Hay una serie de principios, de valores que, por más que los bobos critiquen o desprecien, sostienen la ética y la épica desde que el mundo es mundo, y tú los percibes y retratas muy bien.
El Amor y su antítesis mueven el Universo. Lo mueven. Y lo afirmo desde mi triple condición de consumidor y autor del género y de científico.
Tu protagonista es un hermoso ejemplo de catarsis, de purificación a través de la magia y, a su alrededor, se mueve una comparsa muy convincente de secundarios que a veces la sustituyen en el corazón del relato, sin menoscabo de la intensidad ambiental.
Atención, consejo: antes de escribir tu próxima novela coge algunos clásicos de la épica -en los que todo gran autor a buscado inspiración-, y percibe su dramática e incesante danza de fatalidad, razón y libre albedrío. Los personajes no solo toman cuerpo inyectándoles datos biográficos o vivencias previas; se cargan de esencia, como si de electricidad se tratase, frotándolos enérgicamente contra las circunstancias que les envuelven. Así, un personaje puede, como en la vida real, comportarse de un modo inesperado, incluso yendo en contra de su naturaleza. No hay traición más dramática que la del amigo.
No caigas nunca en la tentación de hacer adultos a tus personajes desliendo, gratuitamente, el amor en sexo explícito porque cuando eso ocurre la obra se resiente y pierde trascendencia. Pierde magia. ¿Cuál es la diferencia entre El Señor de los Anillos y Canción de Hielo y Fuego? ¿Por qué la primera es un referente intemporal y la segunda, aún siendo apasionante, nunca lo será? Porque mientras que El Señor de los Anillos, está construida siguiendo los esquemas de los antiguos relatos épicos, Canción de Hielo y Fuego es una plasmación cruda y contemporánea, equidistante y demoledora del poder, en la que todas las perversiones encajan. La magia y la épica, en un entorno tan agrio, sólo pueden florecer marginalmente.
Y si llegases a optar por éste último camino, hazlo con todas las consecuencias, asumiendo la postura y la estructura, el contenido, el continente al que va dirigido y las obras junto a las que estará en los anaqueles.
Yo creo, Gema, que estas en el buen camino.
Pese a que tu mente se pueble de embriones que reclaman tiempo y papel, no dejes de leer. Lee, además de la épica clásica que ya te he recomendado, libros de historia -no novelas con ambientación histórica-, y plantéate escenarios en los que se mezclen formatos que, aparentemente, no tienen relación entre sí. La magia engendra magia.
Imagina tus escenarios desde el pie de las murallas o de las montañas, en contrapicado; para engrandecerlos y engrandecer las gestas de tus protagonistas. Es más, imagina siempre tus relatos como si fuesen una película -en realidad, lo son en tu interior-, y verás como los personajes te marcan el camino.
Diviértete imaginando, escribiendo. Se constante y voluntariosa, pero no consientas que fuercen plazos más allá de tu control, porque perderás las riendas de los acontecimientos y el interés.
En fin, decirte que has escrito una magnífica primera novela, que tus personajes y sus vivencias son creíbles y atrayentes. Una obra que se lee porque una voz llama desde el interior de sus páginas, y otra desde el interior, en ebullición, de la mente de su autora que, dando mucho -que lo ha dado- promete muchísimo más.
Recibe un cordial saludo. Aquí tienes un amigo.

Y ustedes, los lectores de este blog y seguidores de El Camarote 58, compren el libro y pregúntense mientras lo disfrutan, qué tienen Gema Bonnín y «La Dama y el Dragón» que algunas firmas famosas han perdido.
Gema Bonnín les va a hablar de fantasía, del amor sacudido por los embates de la fatalidad, les va a relatar una historia de odios enconados y transformaciones favorecidas por la magia del conocimiento, de la verdad. Gema les mostrará como los peores enemigos pueden acechar a nuestro alrededor, desde posiciones que nos inspiran confianza...
Gema, en resumidas cuentas, les desvelará la tesitura de una joven valerosa, obligada a tomar decisiones determinantes, que pueden trastocar todo su mundo.
Lean, lean y disfruten.

Andrés Rodrigo
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Cinco Reinos... Y una Sagrada Encomienda.

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Título: Cinco Reinos. Las Navas de Tolosa
Autor: Luis de los Llanos
Edita: Equipo Sirius. Colección TransVersal
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Cuando en al año 218 antes de Cristo, con la excusa de las Guerras Púnicas, los romanos llegan a España, ésta es, básicamente, tierra de celtas. Con la llegada de fenicios y griegos determinadas zonas costeras se habían hecho a los aires mediterráneos; pero la personalidad y el poder estaban en el interior. Los romanos aprendieron esto sufriendo terribles descalabros militares. La pasión de los celtas por su tierra era tan descomunal, tan férreos sus esquemas territoriales, que estudios recientes han llegado a concluir que los celtas, como tales -genio y figura-, son originarios de España, y desde aquí, deslavazándose con la distancia y el tiempo, se extendieron por el resto del continente.
La cuestión es que, tras enfrentarse a Roma con una resolución y una belicosidad que obligó a los autores contemporáneos a exclamar aquello de «¡los primeros en ser invadidos y los últimos en ser conquistados!», los hispanos se acomodan a Roma para acabar integrándose en el corazón del Imperio. Los celtas hispanos romanizados dieron al Imperio los mejores soldados más aguerridos y la mejor panoplia, los más expertos capitanes, fecundos oradores, clarísimos vates, inigualables jueces, príncipes y emperadores; tal y como escribía Pacatus Drepanius a finales del siglo IV.
Alrededor de doscientos años costó a Roma seducir -más que someter- a los celtas hispanos, con las virtudes de la Pax Romana; pero cuando lo hicieron, aquellos indómitos guerreros se convirtieron en la espina dorsal del Imperio y, tras su caída, tras la pérdida de las provincias occidentales, la personalidad hispanorromana marcó radicalmente el espíritu depredador de los visigodos. Cada sucesión goda era una degollina, con arreglo a sus costumbres germánicas pero, las raíces hispanorromanas eran profundas y sólidas.
Los moros invadieron Hispania en el 711 después de Cristo, pues bien, cuando en el 722, tuvo lugar la batalla o escaramuza cruenta de Covadonga -en el fondo, lo que importan es su espíritu del hecho, y no la dimensión-, los invasores no habían vencido ni convencido y, por descontado, no habían sometido. Los señores de la guerra, duques visigodos en pie de guerra, levantan en armas a un pueblo que tenía bien presente los beneficios de su antigua ciudadanía romana. Es más, menos de noventa años antes de la invasión sarracena, el Imperio había mantenido posesiones en Hispania, dominando toda la costa sur de la península y buena parte de la levantina. Desde la Provincia bizantina de Spania, los romanos orientales habían devuelto durante más de setenta años, los aires imperiales a una población desasosegada por las constantes conmociones políticas.
De modo que, tras once años de subidón -y nunca mejor empleada la expresión coloquial-, los moros empiezan a desplomarse, y no dejarán ya de hacerlo hasta el 2 de enero de 1492.
¿Por qué casi ochocientos años para culminar la Reconquista? Porque los reinos cristianos, los hispanorromanos, los hispanogodos... los españoles de entonces; eran tan depositarios del ensueño unitario de la vieja Roma, como de la miopía estratégica y la irracional política sucesoria de los visigodos.
Es por ello que, de acuerdo con muchos estudiosos de la Historia de España, sospecho que sin la nefasta contribución de la «gresca visigoda», los «caldeos» (que es como la Crónica Albeldense llama a los moros) no hubiesen hollado el territorio peninsular o, en caso de hacerlo, hubiesen salido más rápido que entraron.
En el citado 722, don Pelayo, un noble visigodo refugiado en las tierras de Asturias muy probablemente como consecuencia de uno de aquellos ajustes de cuentas, inició una reacción en cadena que, con algunas quiebras más efectistas que efectivas por parte de los invasores, acabó con la reconquista de las tierras de Granada por los Reyes Católicos.
Pues bien, si durante esos años de desplome de las taifas moras y progresiva articulación de los reinos cristianos, cabe citar un encontronazo decisivo, ese es, sin lugar a dudas, la Batalla de Las Navas de Tolosa. El 16 de julio de 1212, cerca de Santa Elena, en Jaén.
Un gran ejército almohade y un ejército hispano no inferior a un tercio de aquel, se enfrentaron en aquellas tierras y, de un golpe, la Reconquista se convirtió en una cuestión de tiempo, que un rey tan extraordinario como Fernando III hubiese podido culminar de haber vivido diez añitos más.
En la novela que llevamos entre manos -no crean que me he olvidado de ella-, «Cinco Reinos. Las Navas de Tolosa», de Luis de los Llanos, editada poor Equipo Sirius; revivimos en líneas generales los hechos de tan decisiva batalla campal, a través de los ojos de una suerte de imaginarios figurantes de ambos lados. Se retrata la pasión caballeresca, el empuje ancestral de los hispanogodos, el desgarro entre los moros asentados en tierras españolas y el fanatismo integrista de los almohades, el valor y la cobardía.
Es, la de Luis de los Llanos Álvarez, una interesante y enriquecedora visión e interpretación de aquella batalla, aún más en un país como el nuestro, en el que la Historia tiene escasa y vergonzosa prensa. Si una gesta como la de Las Navas hubiese tenido lugar en Estados Unidos o Inglaterra, la primera versión cinematográfica se hubiese realizado en la época de Georges Méliès y, desde entonces, hubiésemos disfrutado de setenta nuevas adaptaciones, inspiradas en algunas de las cuatrocientas novelas que se habrían escrito sobre el tema.
Como aquella poderosa gesta ocurrió en España, la mayor parte de los españolitos ni siquiera han oído hablar de ella.
Dicho lo cual, sólo me queda recomendarles que vayan a la librería más cercana o busquen en el escaparate virtual de Equipo Sirius: colección TransVersal, Cinco Reinos. Las Navas de Tolosa, de Luis de los Llanos; y se embaúlen esta novela por varios motivos. En primer lugar porque, como españoles, tenemos la obligación de conocer nuestra magnífica y apasionante Historia, sin renunciar ni a un renglón; en segundo lugar, porque nuestros ta-ta-tarabuelos, injustamente olvidados e incluso denostados por los cantamañanas de siempre, merecen toda nuestra consideración y todo nuestro respeto. Sin su coraje y su sangre la Historia de Europa hubiese sido, muy probablemente, silenciosa y oscura.
Y, en tercer lugar, porque, sinceramente, «Cinco Reinos» es una obra cuajada de detalles, que se lee de un tirón.

A. Rodrigo
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Rafa Marín, Torre y los reflejos de Cádiz, turbios o no...


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Título: Los Espejos Turbios
Autor: Rafael Marín
Edita: Grupo AJEC
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Rafael Marín. Otra aventura de Torre. Y no hay dos iguales, dentro de la identidad monolítica del Torre socarrón, bajuno cuando se tercia, algo sonado -a la fuerza ahorcan-, dotado de esa nobleza de márgenes, de esa astucia ancestral de calleja y cuchitril que ya retrataron los clásicos de la Picardía y que, en Cádiz, en virtud de un no se qué intemporal, se ha quedado en el ambiente.
Porque, verán ustedes, Rafa, Rafa Marín, es gaditano. Y Cádiz es, dejando a un lado todos esos cantamañanas que se creen diferentes por lo largo del pulgar, un rincón de España realmente diferente, con el punto magistral de azúcar, sal y ácido que rezuma en cada esbozo de Torre y la camarilla que le acompaña.
No hay torre, por alta que sea, que no se derrumbe cuando Torre y su guarnición le trabajan los bajos.
Rafa es un tipo encantador, inteligente, lúcido, incisivo y saleroso, y escribe como es.
Por ese motivo, Torre y sus aventuras son una filigrana, un capotazo valiente, refresco o sofoquina, suicida si da de ancho; una gozada en negro sobre blanco que nadie se puede perder.
Las aventuras de Torre, como el ungüento Cañizares, se pueden oler, frotar o ingerir y, de cualquier modo curan, durante casi trescientas páginas, todos los males.
Rafa: Eres de lo que no hay. Un abrazo muy fuerte.
Y ahorita mismo, todos echando mistos a la librería o a la tienda virtual del amigo Raúl.

http://www.grupoajec.es/

Andrés Rodrigo
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El Homenaje del Maestro...

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Título: Homenaje
Autor: Domingo Santos
Edita: Grupo AJEC
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Raúl Gonzálvez está que se sale. Punto.
Échenle si no un vistazo al escaparate virtual del grupo AJEC, y ya me dirán:
http://www.grupoajec.es
http://www.grupoajec.es/attachments/article/294/catalogo%20ajec_2011.pdf

Las cosas como son, y como muestra un botón.

Don Pedro: Domingo Santos, para las letras de ficción españolas.
Homenaje del maestro de la ciencia-ficción española a: Isaac Asimov, James Graham Ballard, Ray Bradbury, Arthur Charles Clarke, William Hope Hodgson, Emst Theodor Amadeus Hoffman, Howard Phillips Lovecraft, Richard Matheson, George Orwell, Edgar Allan Poe, John Ronald Reuel Tolkien y Herbert George Wells.
Todos y cada uno de ellos, desde donde quiera que estén, deben sentirse honrados siendo homenajeados por una personalidad tan relevante.
Léanlo, y léanlo con serenidad y detenimiento, para constatar como la pluma de Domingo Santos juega con las referencias y los conceptos originales, imprimiéndoles esa magia que es inquietud en Asimov, Ballard o E.T.A. Hoffman, desasosiego en Hodgson y Lovecraft, misterio en Poe o magia en Tolkien.
Domingo Santos se acerca a la obra -al autor a través de ella- y la presenta, la metaboliza, se identifica o la sobrevuela, desvelando texturas que, muy probablemente, los padres de las criaturas pasaron por alto.
Que nadie espere, necesariamente, historias ambientadas en los particulares universos de los homenajeados porque, viniendo de Domingo Santos, la cosa nunca es tan sencilla; pero siempre es magistral.
A por el libro, pero ya.

Andrés Rodrigo
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99 Perspectivas inquietantes...



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Título: 99 Lugares donde pasar miedo
Autor: Lorenzo Fernández Bueno
Edita: Libros Cúpula_Planeta

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Supongo que, dada la coyuntura actual del mercado editorial -¡Ea!, que se venden menos libros que Ferrari Testarossa-, lo del título tiene su puntito de marketing: ¡99 Lugares donde pasar miedo! Pronunciado así, entre signos de exclamación, tiene un gancho añadido que, muy probablemente, le abra puertas de esas que chirrían por la falta de uso.
A lo mejor -y solo, a lo menor-, la palabra «miedo», estadísticamente hablando, tira más que la palabra «misterio»; pero, desde mi humilde punto de vista, el misterio va mucho más allá que el miedo. El miedo es, por su propia, implosiva e irracional naturaleza, transitorio, fugaz. El misterio, en cambio, es casi una entidad. Silente, opresivo, abismal, el misterio es una garganta en suspense, siempre a punto de revelar lo inesperado, lo imposible.
Y el libro de Lorenzo Fernández Bueno trata, por más que el marketing imprima otra cosa sobre su portada, de Misterio. De lugares envueltos por el Misterio. Luego, cada cual de acuerdo con sus límites, que experimente miedo puntualmente con lo que le venga en gana: desde un mosquito zumbando en la oscuridad de una alcoba, al gañido de una bestia en la negrura de una caverna; que, como reza el dicho popular: «Hay gente para todo».
Miren ustedes, yo soy científico. Lo mío es la física, y esta declaración que, en principio, debería dejarme a un lado con respecto a estos temas, vista desde una perspectiva cosmológica, cuántica, me coloca en una situación idónea para experimentar esa inquietud a la que antes me refería.
Porque ni la realidad es tan evanescente como la pintan unos, ni tan cuadriculada como la pretenden otros, y los resquicios existentes entre las cuadrículas de estos últimos, son más que suficientes para hacernos experimentar un cierto… desasosiego.
Hoy en día, cuando los físicos estamos coqueteando sin demasiados reparos con realidades multidimensionales, cuando la ciencia pone frecuentemente en jaque a la ciencia-ficción (otra de mis pasiones), resulta sugerente mirar a nuestro alrededor con los ojos entornados, y experimentar los armónicos, primordiales y quizá por ello olvidados, que condicionan la realidad transformándola en… algo más sugerente.
Y el libro de Fernández Bueno -experto en temas de esos que llaman «paracientíficos» es, ni más ni menos, una guía para experimentar esa vibración ancestral tan omnipresente y esquiva.
Usted podrá echar en falta lugares misteriosos, e incluso considerar que alguno de los citados en esta obra no lo son, pero, sin lugar a dudas, de un modo u otro, Lorenzo Fernández propone -nos propone- noventa y nueve rutas mágicas a lo largo y ancho de un mundo -el nuestro-, que trasciende, con un mínimo de complicidad por nuestra parte, los limites aparentes de la materia.
99 Lugares donde pasar miedo -¡experimentar el misterio!-, de la mano de Lorenzo Fernández Bueno y Libros Cúpula, de Planeta, ofrece, sin lugar a dudas, perspectivas singulares de la realidad.
Se acerca el verano y con él, la posibilidad de viajar a Belmez, a Ochate, a El Escorial, Zorita del Maestrazgo o cualquier otro de los lugares citados por el autor -si el bolsillo da de sí-, para escuchar más que oír, para observar más que ver. Para presentir.
Porque magia e imaginación son, a fin de cuentas, las dos caras de una misma moneda.

A. Rodrigo


Lorenzo Fernández Bueno es periodista y escritor. Miembro de la tertulia Zona Cero, dentro del programa La Rosa de los Vientos, de Onda Cero. Dirige la revista Enigmas.
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El Ritual, Adam Neville, Minotauro y la perspectiva cambiante.



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Título: El Ritual
Autor: Adam Neville
Edita: Minotauro
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Al final, digo, cuando uno ya se ha embaulado miles de libros, acaba descubriendo que, independientemente de que determinada obra nos guste más o menos o, simplemente, nos guste; cualquier novedad, tras leer sus primeras treinta páginas, puede adscribirse a una escuela determinada.
Los primeros capítulos de cualquier novela despiden un fuerte aroma que -ya digo, con el bagaje necesario-, la emparientan con la prole literaria de un selecto puñado de precursores.
Así, en lo que al terror respecta por ejemplo, tras un primer vistazo y con el necesario conocimiento de causa, puede uno decir que tal cosa huele a Poe, a Lovecraft, a Stoker, a Machen, a Campbell, a King, a Rice, a Baker… Al final, estos y otros que me he dejado en el tintero, crearon y crean algo más que obras literarias; crearon y crean referencias que otros toman como tales, y como tales siguen, cambiando detalles más o menos significativos, intentando acercarse sugerentemente al lector.
En absoluto estoy diciendo que la obra de un discípulo no pueda emular e incluso superar los éxitos del maestro, sólo digo que tales hechos son muy, muy poco habituales.
Tampoco digo que por el hecho de que una novela -una obra literaria, sea cual sea su extensión, vaya- sea manifiestamente asociable a determinada escuela, no pueda ser apasionante; porque si así fuese, cabría desestimar trabajos -incluso de los «maestros» contemporáneos- que beben descaradamente de fuentes más antiguas.
Pero es cierto que, al menos desde mi punto de vista, la tendencia al encasillamiento que provoca la saturación de referencias, convierte la lectura de muchas novelas en una disciplina y no -como debiera- en un placer.
Cuando un autor consigue hacerte llegar a la página cuarenta, a la noventa… a la puñetera página cuatrocientas, sin haber tenido tiempo ni respiro para encasillarlo, uno tiene primero la necesidad de felicitarle efusivamente, y quizá luego abofetearlo por haber puesto en cuestión nuestra habilidad «encasilladora», nuestra calidad de «expertos» en la materia. 
Este es el caso de «El Ritual», de Adam Neville, que nos presenta Minotauro: poco más de cuatrocientas páginas -creo recordar-, en las que el autor enlaza con miedos atávicos que los maestros vislumbraron y esbozaron.
La cuestión es que Neville, salta de una influencia a otra, de una frecuencia a otra, haciéndonos dejar a un lado cualquier afán encasillador. Neville hurga en heridas nunca cerradas de la memoria colectiva, forzándonos a contemplar el abismo, incluso desde el único punto de vista que, a priori, se nos antoja imposible: su fondo.
Adam Neville maneja de un modo cuando menos turbador, las presencias innominadas e incuestionables que entrevieron los maestros del género y, para redondear su obra, salta de una influencia a otra con la habilidad de un consumado funámbulo.
Así pues, lo más sensato es, paradójicamente, internarse insensátamente en el abismo de «El Ritual» y disfrutar, como buen amante del género, con la sensación de contemplar el círculo iluminado y distante de la boca del pozo… desde su húmedo, oscuro y aterrador seno.
Las amenazas más temibles no tienen nombre, ninguno somos, en realidad, lo que parecemos; y las cosas no salen, jamás, como se planean.

Andrés Rodrigo
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Temporada 03_Programa del 12 de Mayo de 2012

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¡Invasiones extraterrestres!
Primero de una serie de programas -ya irán cayendo- en los que charlaremos sin acritud, de las incontables argucias que, los malvados alienígenas -los del espacio exterior- vienen empleando para sus ensayos de invasión, literarios y fílmicos.
Preciso lo del «espacio exterior», para que nos los confundan vuesas mercedes con esos otros del telediario, que nos dejan pasmados cada día con sus equidistancias entre el terror, la fantasía adolescente más descabellada, la comedia bufa y una ciencia-ficción dislocada que dejaría estupefacto al mismísimo Sheckley.
No, lo nuestro va del extraterrestre clásico, el de los orígenes, el que se entronizó con el papel de pulpa y ha llegado hasta nuestros días, tecnológicamente musculado, pero, en el fondo, tan humanamente cándido, tan propenso al constipado como lo pintó en su día el abuelo Wells.
Ni en orden, ni obsesivamente desmenuzado, ya nos conocéis: cuando toca ponerse serios nos ponemos; pero sólo cuando toca.
En fin, hasta la fecha les hemos dado para el pelo -a los marcianos, digo-. Siempre se han ido bien vapuleados. ¡Ah! Que no se hubiesen metido: Quod tibi fieri non vis, alteri ne feceris. O, dicho de otro modo: el que a hierro mata...
Mientras tanto, nosotros, que a bruticos no nos gana nadie -al menos en el grupo galáctico local-, ensayamos con juegos virtuales, en los que destripamos extraterrestres con frenesí... Porque son juegos, ¿verdad?
¡Mira que si lo Scott Card fue una filtración!
Bueno, acabamos con una salerosa excentricidad, alternativa y anunciada de Daqui, sobre extraterrestres de los de aquí pisoteando pasarelas subvencionadas, y después decimos nuestro adiós a coro que, en realidad, es un «hasta luego-estad atentos a la próxima-no faltéis que os invadimos.
Pues eso.
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La versión musical de Jeff Wayne que, en Español, contó con las maravillosas voces de Teófilo Martínez (narrador), Luis Varela (artillero), Daniel Dicenta (Nathaniel, el párroco) y Marisa Marco (Beth). Una joya. Punto.
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Mira que nos dijeron que acabarían viniendo del espacio exterior.
Pues, hala, con terroríficas lentillas y todo.
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El Enigma de Otro Mundo.
Por favor, quitémonos todos el sombrero.
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Temporada 03_Programa 01 bis_del 21 de Abril de 2012

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Henos aquí, nuevamente -y van tres temporadas- al pie del cañón de rayos cósmicos, dispuestos a hacer encaje galáctico de bolillos con la actualidad literaria (libros y tebeos, que saben vuesas mercedes, nos tienen por igual), cinematográfica, televisiva y multimedia; de todito todo lo relacionado con el género fantástico.
Libres y líberos, como en el balompié; lanzando desde donde más puntos sumen, como en el baloncesto; haciendo tirabuzones sobre el lienzo ondulado, como en el salto olímpico de trampolín... Y fintando, florete en mano, sobre el corazón de papel, plástico, fibra o etéreo -como en el noble arte de la esgrima-, de todo lo que nace de la imaginación de nuestra nobilísima -abnegada incluso, diría yo- audiencia.
¿Qué de qué en esta primera entrega de la tercera temporada?
Pues, una miaja de todo. Fresquito, ligero y simpático, con tramos desternillantes, para empezar con buen pie y retomarle el pulso a las ondas.
Los juegos de hambre, el juego de los barquitos, el de los parecidos ¿razonables?, el de la peonza televisiva -que nunca se sabe cuanto va a rodar- e incluso de moda hemos hablado (Daqui, ya sabéis, sale siempre por donde menos se le espera).
En fin... ¡Un desacato, un intencionado despropósito!
Y en el próximo, como de costumbre, más y mejor; porque, digo yo: ¿alguna vez os hemos defraudado?
Pues eso.



¡Ah! Por cierto, he aquí el monólogo de Santiago Segura, para que no tengáis que devanaros los sesos bregando con el dichoso yutúbe.

 
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¡Existe, Perseo! ¡Existe! ¡Existe...!


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Perseo es, desde mi punto de vista, uno de los personajes más fascinantes de la mitología griega.

Su madre, Dánae, es el epítome de la tragedia. A ella se le ha negado el mundo, porque, según una profecía, de su unión con el mundo ha de nacer quien haga tambalearse el poder establecido.
Perseo nace, pese a todas las trabas de ese poder paternalista, y la profecía se cumple. Es el fiel retrato de aquel: «lo que haya de ser, será», demoledor, de la filosofía fatalista, que tan bien retrata Mankiewicz en los primeros minutos de «La condesa descalza».

Perseo es, por decirlo de algún modo y debido a esa profecía opresora, tan esclavo como su madre, y ésta promueve directa o indirectamente las aventuras de Perseo, enfrentándolo a esos poderes paternalistas, totalitarios, que nos ocultan el mundo o muestran lo que favorece sus intereses.

No sé hasta que punto consciente o inconscientemente, Montse de Paz Toldrá, ganadora del Premio Minotauro 2011, ha trazado en negro sobre blanco una conmovedora revisión de un tema recurrente en la literatura, sea o no de ficción: el mito de la ocultación planificada, de la realidad situada más allá de falsos decorados. Porque la «conspiración», como trama vital, es un mito y, a la vez, un presentimiento que nos lleva desasosegando desde hace miles de años.
Montse, en su obra «Ciudad sin estrellas», da otra vuelta de tuerca a ese «presentimiento», pero con una especial delicadeza. Partiendo de un aparentemente familiar panorama post-cataclísmico, la ganadora del último Minotauro, se enreda de un modo más que satisfactorio en una historia que cuestiona incluso las fuentes de las que, sin lugar a dudas, bebe.

Opresión, la obra devastadora del hombre, lo otrora conocido convertido en exótico y, por ende, en escenario bien propicio para la aventura y el redescubrimiento; la tecnología que envuelve el clasicismo de un relato ágil…

Felicidades, Montse, por una obra pulcra y directa, adulta y cargada a la vez de ese colesterol bueno que llamamos ingenuidad, y que nos permite intuir más allá de las limitaciones sensoriales. Una obra que, como un moderno ouroboros es, tanto en la página 7 como en la 251, comienzo y fin de muchas cosas apasionantes… inquietantes.

La realidad, sea cual sea, existe. Existe, y está siempre más allá de las apariencias.

Mis felicitaciones también a Minotauro que, nuevamente, ha dado en el clavo.

«Ciudad sin Estrellas»
Montse de Paz Toldrá
Premio Minotauro 2011
Editorial Planeta, S.A.
251 páginas
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Temporada 03_Programa 01_del 10 de Noviembre de 2011


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Lo prometido es deuda.
¡Ya estamos aquí! Otra vez, con las baterías recargadas, aguzado el ingenio, en unas nuevas y flamantes instalaciones... Vibrantes en el éter nuestras voces, como si ejecutásemos una pieza gregoriana.
Vamos hoy, como ayer decíamos, de todo y de nada, haciendo gorgoritos tras unos meses de tan merecido como -porque no confesarlo- turbador descanso. La garganta nos pedía marcha y henos aquí, dándosela.
Los amigos, los buenos amigos se echan mucho en falta, y nosotros os echábamos mucho, muchísimo en falta.
Mañana mismo empieza la ImagiCon o, lo que es lo mismo, la HispaCon'2011. En Mislata -aquí al ladito- y viene de la mano de los amigos de Espada y Brujería, de Imaginarios; qué más se puede pedir.
Les deseamos lo mejor, todo, todo lo mejor.
El director de El Camarote 58 velará armas, acuartelado, para que todos los asistentes estén a salvo -heroico él, háganse una idea: la puesta de sol, cubierto con la armadura reluciente de pies a cabeza, el inconfundible perfil recortado contra un cielo teñido por día que agoniza y la noche que vuelve a la vida... En fin, lo mismo nos hemos dejado llevar una miaja por la cosa épica, pero, de cualquier modo, no me digan que no queda precioso-.
Bueno, volviendo al mundo de los simples mortales, nos cabe el consuelo de que Daqui o Eduardo puedan -que podrán- pasear el estandarte de El Camarote 58 por tierras de Mislata, entre gente magnífica atraída por tan magnífico evento.
Andrés se pasará el domingo para daros las gracias por estar ahí, por ser tan variados e interesantes como sois.
Como es lógico, desgranaremos la ImagiCon en cuestión en el próximo programa. No os lo perdáis. Contaremos con Carmen Cabello para pormenorizar el desgrane.
Aquí mesmo, tienen vuesas mercedes enlaces con la programación de la ImagiCon, la publicación virtual de Espada y Brujería y la revista «Imaginarios», además de otros detalles de la casa, para arrimar el hombro que, afin de cuentas, es de lo que se trata, ¿no?
Un abrazo para todos y cada uno de ustedes.
La semana próxima más... y mejor.

El Camarote 58



Programación ImagiCon_HispaCon'2011
La Publicación Virtual de Espada y Brujería
El Último Número de la Revista «Imaginarios»

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Como decíamos ayer...

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En primer lugar, por aquello de respetar las normas y convencionalismos al uso, reciban ustedes un cordial saludo.

En segundo lugar llega el siempre difícil apartado de las disculpas.
Lo cierto es que, además de difícil, este apartado es bastante absurdo, porque este tipo de cosas, por irremediables que resulten, son imperdonables. Por fortuna, nos estamos dirigiendo a amigos -buenos amigos-, que se harán cargo -con más elegancia que nosotros talento- de la precariedad de cualquier proyecto que se sustente en un organismo público.

Cabría explicar que El Camarote 58 empezó a emitir desde los estudios de ARA La Radio (107.3 FM), en Alboraya, Valencia. Magníficos estudios para una radio pública, y magníficos el trato y la disposición de su director: Francisco Sanchís.
Tuvimos durante aquella época, todas las comodidades y la colaboración de un extraordinario equipo cuyos nombres no citaré -aparecen en el blog-, porque sería para mí muy triste dejarme a alguien en el tintero. Mi más sincero agradecimiento a todos.

La radio de Alboraya, como suele ocurrir con todas las iniciativas aparentemente culturales de los organismos públicos, resultó no ser más que una de tantas armas arrojadizas en manos de una corporación prepotente y una oposición irresponsable. Nada importaba la puñetera componente cultural del asunto; lo verdaderamente importante para los Unos era cerrarla porque la habían abierto los Otros, mientras que, para los Otros, sólo importaba gestionarla como les viniese en gana, que para eso era de ellos.
El proceso acabó con el cierre del invento, sin que ni a Unos ni a Otros, les doliese lo más mínimo sepultar aquel hermoso proyecto.
¡Toma khulthura!

Después pasamos a la radio del Ayuntamiento de Almácera (106.9 FM), cuya por entonces concejala de cultura -Raquel Plaza- también resultó un encanto de persona, dispuesta a facilitarnos la labor al máximo. Los estudios no eran tan, digamos... profesionales, pero la disponibilidad y el talante eran idénticos.
Almácera fue la sede de la AlmaCón.

La AlmaCón fue un engorro, un quebradero de cabeza y una fuente casi inagotable de satisfacciones, encuentros y reencuentros. No había medios -ni los más mínimos, créanme ustedes-, pero sí voluntad. Y ese podría ser el mejor calificativo para el evento: voluntarioso.
De la AlmaCón aprendimos muchas cosas: la más importante, quizá, que las convenciones pueden y deben -por la cuenta que les trae- independizarse de la «cosa» pública, si quieren subsistir. Es fundamental... Y es perfectamente posible.

Como quiera que las elecciones estaban en marcha, ya preveíamos una parada en las emisiones de El Camarote 58. También contemplábamos la posibilidad de que, al final de la corrida, resultase mejor lo malo conocido que lo supuestamente bueno y por conocer.
Y así fue.
En Alboraya, sede «oficial» de El Camarote 58, se pasó del monolito oprimente al mejunje deprimente, y en Almácera se sustituyó lo voluntarioso por lo curioso.

Además, para completar el panorama, un servidor tenía cosas que hacer -no me malinterpreten ustedes, me refiero a proyectos personales de los que muy pronto les hablaré- y, para que les voy a engañar, estábamos un poco cansados de las imposiciones relativas al ritmo del programa; que nos condicionaban la semana entera.
Tocaba descansar y eso hicimos.
La idea, al menos por mi parte, era retomar El Camarote 58 después del verano, contando con Daqui y Eduardo, por supuesto; pero dejando a un lado las inconsistencias públicas. Dicho en otras palabras: nada de ayuntamientos por medio. El esfuerzo recaerá sobre nuestros hombros y nosotros marcaremos el ritmo. Porque a nosotros sí nos importa lo que hacemos. Porque nosotros sí valoramos la cultura, el contacto con nuestros oyentes y, además, amigos.

De modo que aquí estamos de nuevo.
Tercera temporada de El Camarote 58.
A nuestro aire. Grabando en nuestros propios estudios y con nuevas ideas, nuevas perspectivas... Con dimensiones añadidas, más frescura y más salero si cabe -me reconocerán ustedes que eso nunca nos ha faltado-, e incluso la pretensión de que algunos de los programas no sean «simples» emisiones sonoras, sino modestos pero resultones programas de televisión.
Vamos a darle bríos a eso que los americanos llaman «podcast», y que nosotros preferimos llamar «programas grabados». Al pan, pan...

En fin, dicho está.
Empezamos en breve, sin frecuencias radiofónicas, cantinelas políticas ni demás pamplinas.
No sé si estas líneas sirven como disculpa, ni siquiera sé si, como decía al principio, sirven o proceden las disculpas; pero no me cabe la menor duda de que servirán para retomar el contacto y preparar el terreno para la nueva temporada.

Así pues, como decíamos ayer...

El Camarote 58
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ESPECIAL ALMACÓN_2011- Programa nº 54, del 3 y 4 de abril de 2011

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Especial bandas sonoras. Música, música y más música tan inolvidable como ya imprescindible en nuestros archivos. Estas maravillosas composiciones tienen el poder de conjurar gran parte de la magia que, erróneamente, solemos atribuir por entero a las imágenes en movimiento. Los temas corresponden a las siguientes películas... aunque... No. Decididamente, no os vamos a decir a qué maravillas del séptimo arte corresponden estas joyas del cuarto.



Abrid bien vuestros oídos y vuestras mentes, para localizar las imágenes que acompañaban y acompañarán por siempre estas notas magistrales.
El gusto es vuestro... Y nuestro.




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ESPECIAL ALMACÓN_2011- Programa nº 53, del 1 y 2 de abril de 2011

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EL CELULOIDE FANTÁSTICO. Primera parte.
Vamos a recordar juntos maravillosas películas del género fantástico de todos los tiempos. Estas son las cinco primeras que nos han venido a la cabeza. Podrían haber sido otras, y lo serán, por ejemplo, en la próxima emisión de El Camarote 58.
Sin orden temporal ni concierto de corsés, saltando aquí y allá según nos ha ido dando, con el fin de sumergirnos en la magia sin limitación alguna.



La lista es, desde luego, subjetiva. De otro modo, no sería auténtica, ¿no os parece?
Nosotros introducimos un fragmento sonoro de la obra, vosotros intentáis adivinar de qué película se trata, y después hablamos de ella: intérpretes, equipo de realización, sinopsis y algún que otro aderezo.



Esperamos que os lo paséis tan bien como nosotros preparando esta edición especial de El Camarote 58, primera de la AlmaCón_2011.

Pues eso: ¡luces, cámara... acción!


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ALMACÓN_20II. Cartel...

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Versión luminosa.


Versión oscuuuuura.

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Programa nº 52, del 25 y el 29 de marzo de 2011...

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Programa engañosamente «ligero», como dándonos un respiro antes de la puesta en marcha de la AlmaCón, en el que, no obstante, hemos tratado temas tan importantes como los aprietos pasajeros de Raúl Gonzálvez y el Grupo AJEC; la relación tan incuestionable como mal llevada, entre la ciencia-ficción y lo que dio en llamarse «realismo fantástico»; y los cuadrantes finales de tertulias para la reunión de amigos, los días 8, 9 y 10 de abril, que dimos en llamar AlmaCón_2011.



Pasen pues y relájense engañosamente, con un programa mucho más cargado de contenido de lo que nosotros mismos habíamos previsto.
El próximo -miren ustedes el calendario, ¡qué emoción!- será el primero de la AlmaCón.
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ALMACÓN_20II. Actividades.

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Aquí tenéis los cuadrantes de actividades, ya finales, de la AlmaCón_2011.
Empezando con las tertulias abiertas.


Y siguiendo con las tertulias radiofónicas.



He aquí una especie de cuadrante general.






Los contenidos e invitados de las tertulias radiofónicas estarán disponibles aquí mismo y en el grupo de El Camarote 58 en Facebook, el lunes o el martes próximos.
Comprended que estamos reservando esos programas para amigos autores que no puedan venir a la AlmaCón. De ese modo, aunque no puedan desplazarse, participarán en los actos.

El Centro Cultural de Almácera acogerá dos exposiciones:

- El Arte de Imaginarios. Una primicia de los amigos de Imaginarios (Federación Española de Fantasía Épica), que recoge 28 ilustraciones de artistas colaboradores de la espléndida revista que editan. Gracias a todos ellos y, en especial, a Carmen Cabello por su interés y desvelos.



- Tebeos Virtuales. Una selección de tiras sacadas de Internet con el consentimiento y colaboración entusiasta de sus autores. Trabajar con amigos es un lujo.
Gracias a Mike Bonales (El Conejo Frustrado), Diego Moreno (La Fragua del Enano) y Alfredo Álamo y Fedde Carroza (La Legión del Espacio).

Conejo Frustrado, de Mike Bonales.

La Legión del Espacio, de Alfredo Álamo y Fedde Carroza.

La Fragua del Enano, de Diego Moreno.



NOTAS MUY IMPORTANTES:
- Tanto el Centro Cultural de Almácera, como los lugares en los que comer y cenar, las cafeterías u horchaterías y el grueso de la fiesta popular (incluída la Feria Mediaval); están localizados en una gran plaza peatonal. Accesible y variado.

- Desplazarse a Almácera desde Valencia es casi insultantemente fácil. El metro te deja en el pueblo cómodamente desde cualquier punto de la capital.

- El hotel más próximo está en Alboraya, un pueblo que linda con Almácera. Es un hotel de cuatro estrellas: Olympia. Es un excelente establecimiento, nuevo y muy bien situado, con el metro y servicio de taxis casi en la puerta.

La habitación doble está sobre los 75 euros, con unos 11 euros de suplemento por el desayuno, según creo. Insisto en que el hotel es excelente.

- Las comidas serán a escote, pero en plan familiar. Nada costoso. Acordaremos menus sencillos y suculentos para que el estómago sea tan feliz como el bolsillo.

- La Feria Medieval y el entorno hostelero de Almácera dan para las merendolas más gratificantes.

- Seguro que nos hemos dejado algo en el tintero. Si tenéis alguna duda, contactad con nosotros a través de el correo virtual de El Camarote 58 o del grupo en Facebook.
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Grupo AJEC - Grupo AJEC - Grupo AJEC - Grupo AJEC...

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Acaba uno por estar hasta las mismísimas narices de tantas cosas...
Y me refiero en el mundo -mundillo- de la literatura de ficción española; dejemos por el momento el panorama nacional e internacional, que ya está bastante sacudido y enmarañado.

Que el asunto de publicar, tanto para los autores noveles como para los más fogueados, no está para echar las campanas al vuelo, es cosa bien sabida. La de noveles que hay por ahí aventando sus obras como Dios les da a entender antes de que caduquen, y la de «veteranos» con inéditas bajo el brazo, convencidos ya de que de esto ni se puede ni se debe pretender vivir.
Un panorama como el presente es terreno abonado para los desencuentros y los encontronazos. Los editores anticipando las angustias del futuro, los autores luchando contra viento y marea para mantener la llama encendida y los lectores contando las monedas del fondo de la faltriquera, para ver como satisfacer las necesidades del alma sin perecer en el intento.

En el marco de este cuadro y por poner un ejemplo, hay editores que optan por moverse entre su potencial clientela, considerándolos parte de sí mismos, siendo parte del ese todo orgánico y espiritual que es el género de ficción -género entre los géneros-, haciéndose cargo del peso y el poso de creatividad y necesidades que están en el fondo de este complicado retrato de familia.
En algunos casos incluso, yendo un paso más allá y utilizando un cedazo más fino, hay editores que nunca han dejado de ser parte de este mundillo palpitante, inquieto, gruñón pero simpático, que conforman los escritores-lectores de fantasía y ciencia-ficción.

Este último tipo de «editor», es una persona motivada por las mismas necesidades que la gente que le envía originales o compra sus libros porque, en realidad, no es más que uno de ellos -de nosotros- arremangado, con el pico y la pala en ristre, bregando con todo lo que quienes hemos optado por la pluma o el pincel consideramos odioso.

Este es el caso de Raúl Gonzálvez el editor-amigo, amigo-editor de Grupo AJEC.
El tío -espero que entendáis este familiar arranque de párrafo- es directamente responsable de una larguísima ristra de ediciones de autores españoles, que prolonga más y más cada mes, abriendo modesta pero cachazudamente las puertas de las librerías a gente que, aún teniendo mucho que contar, hubiesen podido quedarse a mitad de camino de ninguna parte.
Ahora, Raúl Gonzálvez, en uno de esos giros narigudos que mentaba al comienzo de estas líneas, puede quedarse en la cuneta porque quienes nada tienen que ver con los que creamos ni con los que consumimos, han decidido ponerle las cosas difíciles. El parásito con elefantiasis y aparentemente necesario, ha decidido comerse al huésped. La cosa sería jocosa de no ser tan sórdida: una vez más queda demostrado que los vividores de la cultura pueden acabar con quienes necesitamos la cultura para vivir.
Y ahí está Raúl, pidiendo nuestro apoyo y comprensión desde el escaparate virtual del Grupo AJEC, compartiendo su zozobra -que internamente definirá de un modo menos comedido- y preguntándonos si podemos arrimar el hombro para evitar que esa rémora del tamaño de un cachalote, que convierte cada nuevo libro en una inversión, se lleve por delante más de doce años de trabajo, desde que construyeron el primer melocotón mecánico.

Quiero pensar que nadie -es el caso de quienes hacemos El Camarote 58- tiene la menor duda de como proceder al respecto. Raúl lo explica en su nota. Pinchad en el enlace.

http://www.grupoajec.es/index.php

No obstante, no quisiera acabar esta nota sin hacer a Rául, como amigo, una llamada de atención: Raúl, cúbrete las espaldas y, sabiendo con quienes te la juegas, busca alternativas viables, que haberlas haylas.

En el fondo, todo esto de las letras es demasiado importante para dejarlo en manos de mercenarios, y el tiempo -mucho antes de lo que ni siquiera ellos, los mercenarios, piensan- me va a dar la razón.


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Programa nº 51, del 11 y el 15 de marzo de 2011...

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Segundo programa de la segunda temporada, y celebrándolo con los amigos Juan de Dios Garduño y David Mateo o, lo que viene a ser lo mismo, con los amigos David Mateo y Juan de Dios Garduño.
Hemos hablado de... En fin, casi sería mejor mencionar los temas de los que no hemos hablado, por la cosa de agilizar esta introducción, y que todos ustedes puedan dedicarse a escuchar el programa que, a fin de cuentas, es a lo que han venido.

Eso sí, hemos de decirles a vuesas mercedes que tener amigos tan majos, tan dispuestos a departir con salero y tan puestos en lo que se tercie, es lo que nos apasiona de esto de hacer radio. Y amigos tenemos por todas partes.


De izquierda a derecha: Daqui (Gómez), Andrés (Rodrigo), David (Mateo) y Juan de Dios (Garduño).
Henos aquí, charlando de todo, absolutamente todo lo humano y una buena parte, una porción casi irreverente de lo divino. Tranquilos: tenemos bula.




De siniestra a diestra: Daqui, Andrés, David y Juande.

Aquí estamos diciéndonos hasta luego, tras los primeros acordes de la contraportada; ya saben, cuando Groucho dice aquello de: «¡Eh, un momento, un momento...» por segunda vez.
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